martes, 24 de abril de 2007
La siesta
Tras la siesta Mario 'el gordo' salía a recorrer la ciudad. Bajaba la ventanilla del coche y miraba a los niños que jugaban en las calles. A veces mandaba parar el coche, se quitaba el abrigo y pisaba el asfalto para jugar durante un rato. Recuerdos de la niñez que picaban como la sal en las heridas.
lunes, 23 de abril de 2007
El revólver
Mario 'el gordo' disparó dos tiros, certeros, rudos y sin gracia. Al ver el revólver de su primo Angello golpear el suelo fue consciente de que era la última vez que se veían.
-"Angello, sin rencores -farfulló-. No olvides saludar a la tía Claudia".
-"De tu parte, Mario, de tu parte".
!Pum¡
-"Adiós, Angello".
-"Angello, sin rencores -farfulló-. No olvides saludar a la tía Claudia".
-"De tu parte, Mario, de tu parte".
!Pum¡
-"Adiós, Angello".
El revólver
Angello vio caer su revólver al suelo. En ese momento, cuando su mano bailaba sobre la nada de camino al infierno, descubrió que no volvería abrir los ojos.
miércoles, 18 de abril de 2007
El primo Angello
Angello se comía los mocos en la fábrica de la familia siempre que su primo, Mario 'El gordo', se distraía. Sus dedos, como bollos de pan, desaparecían en su nariz como las monedas que caen por los agujeros de los bolsillos.
El día que Mario le descubrió le miró con desprecio y le golpeó en el hombro. "Primo, no seas sucio", le dijo.
Angello, con su cara de enorme estúpido, no respondió. Se dio la vuelta y miró con tristeza el dedo acusado. Suspiró y guardó la mano en el bolsillo, a la espera del próximo festín.
El día que Mario le descubrió le miró con desprecio y le golpeó en el hombro. "Primo, no seas sucio", le dijo.
Angello, con su cara de enorme estúpido, no respondió. Se dio la vuelta y miró con tristeza el dedo acusado. Suspiró y guardó la mano en el bolsillo, a la espera del próximo festín.
martes, 17 de abril de 2007
El gato
Al gato, que tenía cara de espía ruso, le molestaba que Mario 'el gordo' le soplase los bigotes y se riese. Un día, el felino vio como se acercaba tambaleante el gran capo, le vio agacharse y apoyarse sobre sus rodillas, le vio acercar su nariz roja como un insulto y reírse a carcajadas y le vio ahuecar sus labios para soplar. En ese momento le arreo un zarpazo en la cara.
'El gordo' se levantó y blasfemó en italiano.
El gato pensó: "jódete, cabrón".
'El gordo' se levantó y blasfemó en italiano.
El gato pensó: "jódete, cabrón".
lunes, 16 de abril de 2007
Los valientes
Cuando las balas empezaron a bailar bajo el techo de la habitación, los valientes hombres de Mario 'el gordo' se agazaparon bajo sus sombreros de fieltro.
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