lunes, 25 de junio de 2007

Las interpretaciones

La extensa y reputada obra pictórica de Ludwig Von Brücken siempre ha sido motivo de controversia entre críticos y expertos. Las interpretaciones, de lo más diversas, han intentado arrojar cierta luz sobre los motivos que esconden sus creaciones.

La más enigmática de sus obras, El gato jugando en su cesta -Der katze ausspielen auf sein kord-, ha motivado cientos de elucubraciones sobre la vida, personalidad e intenciones del pintor de Emden. El italiano Giuseppe Scoreggia dedicó su vida al análisis de esta pintura. Sin conseguir alcanzar ninguna conclusión pasó sus últimos días internado, por culpa de su obsesión con el cuadro, en un centro psiquiátrico. El también germano Otto Handsäge, agotado por la densidad de la obra, abandonó su brillante carrera académica para dedicarse a tiempo completo a la bebida.

Sin embargo otros autores, con mayor éxito, han aportado su visión sobre El gato jugando en su cesta. Las cuatro principales corrientes interpretativas, todas sustentadas en arduos trabajos de investigación, son:

  • Corriente social: Morris Dimwit, en su obra The cat playing in its basket: a class struggle's reflection, recoge el simbolismo de las tonalidades del pelaje del gato, claro reflejo del enfrentamiento entre el campesinado, simbolizado por el rojo, y el poder totalitario del gobernante, representado por los tonos marrones.
  • Corriente teológica: algunos autores, como Joao Serrote en su obra O gato: a presença de Deus na obra de Ludwig Von Brücken, han visto que la pata del gato, estirada hacia el techo, refleja el anhelo del autor por acercar su alma a Dios. Otros autores, como Pierre Abruti -Le chat de Von Brücken: Oú est Dieu?-, conscientes de la vida disoluta del pintor alemán rebaten esta teoría y creen que el gesto del animal no es más que una muestra de rechazo hacia la divinidad.
  • Corriente ecologista: Mary Fanciful ha dejado claro en su estudio Art and environmentalism: The cat playing in its basket's case que Von Brüken transmitía con su obra la necesidad de defender la naturaleza. La cesta sería el reflejo de la labor del hombre, como protector del espacio natural en el que desarrolla su biografía, que sería el gato. Es sabido, aunque la autora inglesa no lo recoge en su análisis, que el pintor alemán tiraba papeles al suelo y en una ocasión, que haya constancia, le pegó una patada a un perro.
  • Corriente esteticista: el historiador Armando Ruga -Il gatto contro il arte dil secolo diciassettesimo- asevera que existe un mensaje de lucha contra las corrientes estéticas de la época escondido en el pequeño retablo pintado por el germano. Para Ruga, el gato panza arriba es Von Brüken, que arremete contra las tendencias pictóricas, reflejadas en los colores del techo, que imperan en la segunda mitad del siglo XVII en el imperio Astrohúngaro que, por cierto, el autor alemán desconocía por completo.

La lectura de estos autores, así como de la obra de sus discípulos, resulta de gran interés para todos aquellos investigadores del mundo del arte que deseen profundizar en una mar de desconocimiento. A riesgo de pecar de pretencioso, reproduzco un fragmento de la carta que el maestro alemán le remitió a su hermano Friedrich, al cumplir los 47 años, y que hace unos meses ha sido publicada, junto a otras misivas, bajo el título Querido hermano: Cartas de Von Brücken a Von Brücken:

  • "Como bien sabes, querido hermano, durante mi prolongada vida he dedicado mi arte a las causas que he considerado justas, algunas quizás acertadas, la mayoría confusas y puede que ridículas. Pasado el tiempo he descubierto, día a día, poco a poco, que el arte tan sólo es un divertimento. Nada más. Hace unos días, la pequeña Frida trajo un gato a casa, precioso. He decidido pintarlo. ¿Por qué?, te preguntarás. Simplemente: me gusta. Es bonito."

*Texto publicado por Ricardo Reyes en la revista Artegrafía (Montevideo, 1979)

martes, 5 de junio de 2007

La frontera

Crucé la frontera por El Paso, si no recuerdo mal aquello era Texas. Quería llegar hasta Hermosillo, saludar a los míos, vivir feliz.

Ha pasado más de un siglo desde que llegué y aún no he logrado salir de este maldito desierto. Me pregunto si ella aún me seguirá esperando. Puede.